sábado, 12 de marzo de 2016

Criando a nuestras crías: Mi viaje por la maternidad consciente

YA ES SUFICIENTE

"Está bien Cristina, ya es suficiente, lo has hecho fenomenal". Abracé a mi niña interior, la acuné y la besé, mientras  repetía esta frase en voz alta... La pude ver en mi mente, sonriendo, siempre tan alegre, tan graciosa, tan a gusto de los demás. A través de mi, de mi boca, de mi garganta, de mis ojos, lloraba ella desconsolada, desamparada y sola... Solo quería sentirse querida. Sus sollozos y quejidos venían de lo más profundo de mi ser. Pero por fin estaba saliendo de las sombras para ver la luz. Cuando nos fuimos calmando y fusionando de nuevo, cuando la respiración volvía a su ritmo natural y el corazón sonaba más melódico, la abracé de nuevo y le di las gracias por haber esperado tanto tiempo a ser escuchada. Ahora le daba la palabra, le ofrecía mi voz para gritar en forma de congoja. "Ya es suficiente, lo has hecho fenomenal, esta bien así, eres perfecta tal cual  eres, así que descansa." 

La Maternidad a todas las mujeres nos mueve algo por dentro, da igual que ideas, creencias o procedencia tengamos, a todas nos pasa... Es un lenguaje universal que la mujer tiene con el universo cuando crea el milagro de la vida. La maternidad consciente se trata de aprovechar esa rEvolución interna como una corriente submarina que te arrastra hasta lo más profundo de tu intimidad, donde tu bebé y el bebé que tu fuiste se encuentran. En este proceso avanzaremos a medida que vayamos aceptando nuestra limitaciones, nuestras vivencias, quien hemos sido sin ser muchos años, intentando encontrar un sentido a aquello que nunca lo tuvo, intentando encontrar una gran verdad que anda escondida en alguna parte. Y será desde esa verdad donde conseguiremos llegar a una crianza consciente, sabiendo que hay de mi en todo aquello que envuelve al bebé, y cuanto de ese bebé soy yo también. Pues el bebé y la mamá son uno durante mucho tiempo, viven conectados de manera natural, y si no hay intervenciones externas que rompan ese vínculo, eso permanecerá así eternamente. 


Pero este camino no es tarea fácil y siempre es complicado aceptar aquello que nos pasa. En muchos casos tan solo nos ceñimos a poner excusas superficiales o respuestas externas a incógnitas que ni nosotras mismas habíamos encontrado nunca, lo cual nos hace sentirnos muy lejos de nosotras mismas y esta revolución se convierte en una enemiga más que en una maestra. Y es que hacer frente a este camino de introspección sola es algo muy complicado, en la mayoría de los casos solo es viable con una persona que nos acompañe de la mano, un guía o terapeuta. 

Mi maternidad empezó con mi primera piedra de este camino, una lactancia fallida. Es algo duro que compartí con vosotras aquí, cuando en La Maleta de los Sueños os presentaba el proyecto de Mamamorfosis. Mi incapacidad de mostrarle mi amor a mi hija alimentándola con mi leche fue la primera incógnita que rebotó en mi cabeza... En aquel entonces había escuchado el nombre de Doula pero no lo suficiente como para saber que ese sería el camino correcto. Por si alguien necesita indagar un poco más en este concepto os dejo aquí un enlace donde podéis consultar información sobre las doulas. Así que entre lágrimas y sacaleches le di el primer biberón. Evidentemente, no se acabó el mundo, la niña está sana y yo volví a recuperar mi papel de madre, que había estado anulando con mi comportamiento de bebé insatisfecho. Pero siempre llevaremos Nora y yo esa pequeña espinita clavada en el lazo que nos une. 


A partir de aquí, empecé una revolución interna que tenía como motor poder curar aquella herida maternal. Leía todo el día todo tipo de libros de crianza respetuosa, porteé (y porteo aun cuando ella quiere) a Nora el máximo de tiempo posible hasta que empezó a andar. Hicimos colecho (y aun hacemos) y hacía mi vida cotidiana con ella, que era una extensión de mi cuerpo y debía estar conmigo allí donde yo fuera (respondiendo a una necesidad insatisfecha de mi infancia...). Pero no fue suficiente, aun había algo dentro de mi que resonaba cada vez que me encontraba con situaciones que me irritaban, que me exaltaban o me creaban tristeza. No fue hasta que leí "La Maternidad y el encuentro con la propia sombra" de Laura Gutman cuando empecé a encontrar respuestas algunas de mis preguntas. Ese fue mi primer paso hacia una maternidad consciente. El segundo paso y más importante fue buscar ayuda para recorrer ese camino de introspección que era tan doloroso y difícil, entrando así Eli Lanzillota en mi vida, aquí os dejo el enlace a su blog. 

Ella es mi guía en esa corriente de rEvolución interna. Es como si Eli hubiese quitado los harapos a mi alma y la hubiese vestido de gala... Solo que mi alma es la misma y mi historia también. Soy yo la distinta, aunque no me lo creo aun, estoy haciendo las paces conmigo misma. Y aun queda mucho que recorrer, tanto que durará toda la vida, pero sin duda os recomiendo andar el camino, coger las riendas y hacer frente a todas aquellas sombras que están guardadas en vuestro interior, pues una vez las sanéis, en el mundo siempre habrá un rayito de luz para vosotras. 

Feliz viaje! 

Y mil gracias por leernos... 

Un abrazo 


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